Studio Basheva
Respuestas claras a las preguntas que más nos hacen: honorarios, licencias, plazos y forma de trabajar. Si la suya no está aquí, pregúntenos directamente.
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Hay varias razones por las que nuestros clientes nos eligen.
Estamos cualificados y somos responsables. Somos un estudio registrado en el RIBA y el ARB, dirigido por Kathy Basheva, arquitecta y planificadora colegiada (RTPI). Puede comprobar nuestras inscripciones directamente en el Architects Register en el directorio de colegiados del RIBA y en el directorio de consultores del RTPI. Trabajamos en Londres y Valencia en rehabilitaciones, ampliaciones y obra nueva.
Escuchamos antes de hablar. Nuestro proceso empieza con preguntas, no con respuestas: cómo vive usted de verdad, qué ha sido el edificio y qué puede llegar a ser. El programa nace de esa conversación, no de nosotros.
Trabajamos por fases. Puede contratarnos solo para la licencia, o hasta el proyecto de ejecución y la dirección de obra. Los honorarios son fijos o con tope por fase, para que usted controle el alcance y el coste.
Acompañamos el proyecto hasta el final. Todas las fases están conectadas, así que las decisiones se mantienen coherentes. No necesitará contratar a otro arquitecto a mitad de camino.
Nuestro trabajo ha sido publicado en The Wall Street Journal (marzo de 2024) — una restauración que llevó dieciocho años completar.
Diseñamos viviendas y espacios: rehabilitaciones, ampliaciones, reformas de bajocubierta y obra nueva.
La mayoría de los clientes nos contratan para licencia y proyecto básico. Muchos continúan con nosotros hasta el proyecto de ejecución, la licitación y la dirección facultativa. Algunos nos piden liderar todo el proceso, incluyendo coordinación de interiorismo y paisajismo.
Trabajamos en todas las fases del proceso — desde el programa inicial hasta la finalización de la obra. Como no hay dos proyectos iguales, acordamos el alcance con usted al principio y lo ajustamos según avanza el proyecto.
Nuestros dos mercados —Londres y Valencia— tienen climas, normativas y culturas constructivas distintas. Conocemos ambos de cerca.
Sí. Valencia es uno de nuestros dos mercados principales, y estamos establecidos en la ciudad.
Trabajamos en toda la Comunitat Valenciana y, en algunos casos, en otras zonas de España. Buena parte del trabajo se hace en remoto, con videoconferencia y revisión de planos compartida en tiempo real. Esto reduce desplazamientos, coste y plazos, y suele ser más cómodo para el cliente.
Dicho esto, hay momentos en los que la visita a obra es imprescindible: la toma de datos inicial, la visita previa a la licencia y los hitos clave de la construcción. Para proyectos en Valencia, estamos en el terreno. Para proyectos fuera de la ciudad, acordamos un calendario de visitas ajustado a cada fase.
Es una de las preocupaciones más habituales, y una de las áreas donde la experiencia importa más.
En Valencia hay que distinguir entre varios trámites según el tipo de intervención:
El Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos del Ayuntamiento de Valencia y, cuando procede, la Ley 5/2014 de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje de la Comunitat Valenciana marcan el marco. También el Código Técnico de la Edificación (CTE) en lo relativo a eficiencia energética, accesibilidad y seguridad.
Desde 2012 hemos obtenido licencia en aproximadamente el 97% de nuestras solicitudes1, tanto en el Ayuntamiento de Valencia como en otros municipios y en ámbitos de protección patrimonial.
Para proyectos en entornos sensibles, trabajamos junto a un consultor urbanístico local para aumentar la certeza del resultado. Y le guiamos por todo el proceso con claridad, para ahorrarle tiempo y preocupaciones innecesarias.
En comunidades de propietarios: si el proyecto afecta a elementos comunes —fachada, cubierta, estructura—, es necesario el acuerdo de la junta. Le ayudamos a preparar la documentación para la reunión.
Sí — trabajamos con proyectos de todos los tamaños, desde la reforma de una sola estancia hasta una vivienda nueva completa.
Una vez entendemos qué quiere conseguir, le damos unos honorarios fijos o con tope que reflejan el tiempo que el proyecto realmente necesita. Los proyectos pequeños suelen ser los que más se benefician del buen diseño, porque el espacio, la luz y el almacenamiento tienen que trabajar más.
Si encajamos, se lo diremos. Y si su proyecto está mejor atendido por otro estudio, también se lo diremos.
El proyecto no es una mercancía, y no se puede comparar como si lo fuera.
Cada arquitecto ofrecerá una solución distinta y una forma de trabajar distinta. La pregunta correcta no es quién es más barato, sino quién encaja mejor con su proyecto y con cómo quiere trabajar.
Trabajamos mejor con clientes que entienden el valor que aporta un buen diseño: menos errores costosos, mejores decisiones y una vivienda que seguirá sintiéndose correcta dentro de treinta años. Explorar una solución bien pensada lleva tiempo — pero ese tiempo es lo que da certeza al resultado.
Elegir al arquitecto es la primera gran decisión del proyecto. Merece la pena acertar.
Desde el inicio, solemos estar en condiciones de presentar la solicitud de licencia en 6 a 8 semanas.
Muchos proyectos tardan más, porque el proceso depende de la rapidez con la que recibimos sus comentarios y de cuántas vueltas necesite el diseño. Cuando recibimos sus observaciones, normalmente devolvemos propuestas revisadas en 5 a 10 días laborables.
A esto hay que sumar los plazos administrativos del Ayuntamiento, que varían según el tipo de licencia y el municipio. En obra menor suele ser cuestión de semanas; en obra mayor, de meses.
Si tiene una fecha límite —el fin de un alquiler, el inicio del curso escolar, un cambio de domicilio—, díganoslo desde el principio. Planificaremos el calendario en función de ello siempre que sea posible.
No imponemos un estilo propio.
Nuestra obra abarca vivienda nueva contemporánea, restauraciones sensibles de edificios históricos y ampliaciones serenas y llenas de luz. Lo que las une no es una estética, sino unos principios: la luz primero, materiales honestos, proporciones cuidadas y una mirada a largo plazo.
Si tiene una dirección clara, trabajamos con ella. Si no la tiene, exploramos lo que sugieren el solar, el entorno, el clima y la normativa — y desarrollamos una propuesta desde ahí.
En cualquiera de los dos casos, el proyecto es suyo. Nosotros estamos para darle forma, no para imponerla.
Hay que distinguir dos costes: nuestros honorarios y el presupuesto de obra.
Nuestros honorarios dependen del alcance, el tamaño del proyecto y las fases que nos contrate. Damos un precio fijo o con tope por fase, para que sepa siempre qué está pagando. No trabajamos por porcentaje sobre el coste de obra salvo que usted lo pida expresamente. Los importes se ajustan por complejidad, superficie, protección patrimonial y fases contratadas, y se confirman por escrito antes de empezar.
El presupuesto de obra es aparte. Le recomendamos reservar un 8–10% para imprevistos, especialmente en rehabilitación, donde las condiciones reales del edificio solo se conocen cuando empieza la obra.
A los honorarios hay que añadir el IVA correspondiente y, en su caso, el visado colegial en el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunitat Valenciana (COACV).
Hablemos de presupuesto antes de empezar el diseño, para que la propuesta sea realista desde el primer día.
Tanto o tan poco como quiera.
Algunos clientes quieren revisar cada plano. Otros prefieren aprobar hitos clave y dejar el detalle en nuestras manos. Ambas formas funcionan — acordamos el ritmo al principio.
Lo único que pedimos es que las decisiones se tomen en el momento adecuado. Los cambios tardíos cuestan más en obra que en papel, así que establecemos puntos de revisión claros en cada fase, donde su aportación define lo que viene después.
Siempre sabrá en qué punto está el proyecto, qué viene a continuación y qué necesitamos de usted.
Los cambios forman parte del diseño. Son más fáciles —y más baratos— sobre el papel que en obra.
Si quiere revisar una decisión, le explicaremos las consecuencias en coste, plazo y licencia (si ya se ha concedido) antes de seguir adelante. Después decide usted.
Una vez empieza la construcción, los cambios se encarecen. Por eso incorporamos tantas revisiones en las fases de diseño: para que, cuando arranque la obra, las decisiones ya estén tomadas.
Un constructor ejecuta lo que está dibujado. Un arquitecto decide qué debe dibujarse — y por qué.
El buen diseño resuelve problemas antes de que lleguen a la obra: cómo entra la luz, cómo fluye el espacio, cómo se gestiona el riesgo urbanístico, dónde conviene invertir el presupuesto. También protege su inversión, porque una vivienda bien diseñada vale más y dura más.
Un constructor puede levantar una casa. Un arquitecto da forma a un hogar. La mayoría de nuestros clientes vienen a nosotros porque quieren lo segundo — y porque no quieren cargar solos con el riesgo de equivocarse.
Honorarios fijos o con tope por fase, presupuestados antes de empezar, con el IVA y el visado del COACV desglosados aparte para que vea el total real. No trabajamos por porcentaje sobre el coste de obra salvo que lo pida. Puede detenerse al final de cualquier fase.
Sobre el total acordado: un 35% para la fase de licencia, un 45% para el proyecto de ejecución, un 5% para licitación y contrato, y el 15% restante para la dirección de obra. El proyecto de ejecución se lleva la mayor parte porque concentra el grueso del trabajo de delineación.
Sí, mediante dirección facultativa. Gestionamos la licitación, le ayudamos a elegir constructor, visitamos la obra en las fases acordadas y firmamos el final de obra. En España el papel del arquitecto en obra está definido por ley y es independiente del constructor, lo que le protege. Su contrato es directamente con el constructor.
Puede, pero no se lo recomendamos. Pídanos primero un estudio de viabilidad: comprobamos el plan municipal, la clasificación del suelo, los retranqueos, la altura máxima y la edificabilidad. Una parcela que parece una ganga a veces es una parcela donde no se puede construir, y eso se sabe antes de firmar.
La mayoría de nuestros clientes en Valencia están fuera buena parte del proyecto. Trabajamos por videollamada con los planos en pantalla, enviamos fotografías tras cada visita y acudimos al ayuntamiento en su nombre. Su presencia hace falta en muy pocos momentos: normalmente la notaría y, si lo desea, la entrega.
Más que por el aislamiento, que es lo primero que plantean los clientes británicos. En la Costa Blanca lo decisivo es la orientación, la profundidad de los huecos, la ventilación cruzada y dónde cae la sombra en agosto. Acertar en eso reduce la demanda de refrigeración antes de gastar en equipos. El CTE marca el mínimo; el confort pide más.
Diecinueve proyectos en la web. En España: General Palanca, una vivienda de 120 m² en Valencia, y las tipologías de villa de la serie N para la Costa Blanca. En Reino Unido, Old Forge fue publicado en The Wall Street Journal. Cada uno tiene su propia página con planos y fotografías.
Llámenos al +34 711 014 272 o cuéntenos su proyecto. Le responderemos en un día laborable.
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